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El rincón del feligrés

Carmen Antolín

“La parroquia puede aportar al barrio el gran valor que tienen sus celebraciones”.

Me llamo Mª Carmen Antolín, nací en Palencia. Éramos siete hermanos y nuestros padres nos dieron muy buena formación cristiana, que se fue consolidando con las enseñanzas que los Jesuitas impartían en la iglesia que tenían en la ciudad. Recuerdo las procesiones que se hacían en el mes de junio, mes del Corazón de Jesús, a las que asistía multitud de gente, familias completas y la mía entre ellas.

Años más tarde vine a trabajar a Madrid, y fijé mi residencia en el barrio, y cerca de la parroquia Sta. Paula, que la considero mi segunda casa.

En mis ratos libres me apunté de voluntaria a las “Hermandades del Trabajo”, una asociación católica fundada por el sacerdote D. Abundio García Román, por los años 50 y que hacía una labor apostólica y social en los ambientes laborales. Acogían a familias enteras y les daban formación y estudios, siempre evangelizando. He llenado mi vida con el espíritu de las Hermandades; allí desarrollé mi fe con otros voluntarios, que ponían todo su empeño en ayudar a gente necesitada. Había voluntarios de todas las profesiones y con una buena formación religiosa, dentro de un ambiente cordial y donde la generosidad y el amor al prójimo destacaban. De aquella época tengo muchas vivencias, como la de aquel joven, activo y querido sacerdote, que hacía apostolado con los jóvenes. Era D. José Cobo nuestro actual Arzobispo y Cardenal.

La parroquia, como yo la siento es una prolongación de mi familia, que me ayuda a mantener mi fe. Procuro asistir a Misa todos los días y sobre todo los jueves eucarísticos. Participo en el grupo misionero. La parroquia me aporta muchísimo más de lo que yo puedo aportar. Estoy dispuesta a colaborar en todo lo que haga falta. La parroquia puede aportar al barrio el gran valor que tienen sus celebraciones. Pero tenemos que ser nosotros, los parroquianos, los que ofrezcamos y divulguemos ese gran valor que supone pertenecer a ella y poder participar de todas las celebraciones,  que nos ayudan a ser buenos cristianos y nos enseñan el camino para seguir a Cristo.

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